Mi boda: la ceremonia, primera parte

Ok. La idea era escribirles y mostrarles todo en un solo post, pero con tantas fotos la verdad es que no pude. Así que decidí hacer varios y ver cómo reduzco mi selección de 163 fotos a menos, jajajajaja.

Este es el primero. Gracias por revivir conmigo uno de los días más divertidos y de mayor bendición de esta década para mí.

Todo empezó con el getting ready. Me preguntaron que si no estaba asustada con el resultado del hair and makeup. La realidad es que siempre h sido muy hippie y creo que ese día todos mis amigos lo notaron. Yo sólo flui. ¿Cambiaría algunas cosas? Sí, pero ya vendrá la sesión de fotos donde podremos hacer todos los cambios de lugar. Mi gran deseo era agradar a mi ahora esposo Gal y su familia, como ellos me agradaron a mí.

Dicho esto, uno de los momentos más emotivos de mi día ocurrió antes de la ceremonia. Mi amiga Sabrina me ayudó a ponerme mi ropa interior, a.k.a. faja, y Glency me dio unas puntadas en la falda. Entre todas (como 4 personas), me ayudaron a entrar mi yeso en la manga sin necesidad de romperla, lo que debió hacerse la noche anterior con el del rehearsal dinner. Pasado ese momento, se dieron mis primeras lágrimas, estas, estaban llenas de nostalgia, mi hermana me regaló un broche con la foto de mi mamá que llevé todo el tiempo durante la ceremonia en mi ramo, que by the way no lo vi hasta llegar al altar pues no lo podía llevar por el yeso (necesitaba concentrarme en mis pisadas, jajajaja).

0Q6A7583.JPG

Ya camino al venue Dorka Panzio, no estábamos preparados para el frío que hizo ese día. De hecho, fue el más frío de toda nuestra estancia en Europa, algo muy raro en la fecha, pero había un frente frío y esa semana se pronosticó que sería el más frío del mes. Y así fue, más que nada por la brisa. Yo estaba freezing my but out, literalmente. Desde que bajamos del hotel en el carro hasta la ceremonia, cuando el sacerdote dijo que no podía seguir viéndome pasando frío, jajajaja. Creo que no escuché la mitad de lo que dijo el alcalde del ciudad por eso, pero all good.

Pero me sentía san segura y feliz, nunca estuve nerviosa, y mi papá, bueno, hacía mucho que no lo venía tan orgulloso y elegante, jajajaja.

El venue

Yo estaba enamorada de la locación. ¡Era perfecta! El día que lo vi en vivo, dije quiero que se vean las montañas en la ceremonia, pero desde dentro del venue no se apreciaban muy bien, así que hice una petición: ¿Se puede hacer un puente y armar la ceremonia el otro lado de la calle? Y nada, mi petición recibió una respuesta afirmativa. Y así fue, nos casamos del otro lado de la calle de donde sería la recepción.

Para soportar el frío, los invitados podían degustar vino caliente antes del evento. Adicional, para que mis chicas pudieran caminar en la grama, justo antes de cruzar el “puente” que era básicamente una tabla de madera con refuerzo en la base, estaban allí, sobre una barrica. Les dejo el link de compra aquí.

The walk down the aisle

Todas las fotos son de @BartalisRobi.